[English]   [Français]


19/03/2014 | Murallas y elecciones europeas

Uno piensa en una muralla, y la ve como un obstáculo insalvable, o casi, pues ahí tuvo su origen: un cercado para defenderse del ataque de otros, para impedir que alguien más fuerte se apoderara de nuestras haciendas o, aún peor, nos arrebatara la vida. Tiempo después los grandes arquitectos y canteros de la época supieron combinar la utilidad con la estética, asociando la idea de muralla a la de monumento. Ahí están como exponentes desde las que guardan una armoniosa estética, como las de Ávila, Carcasona o Dubrovnik hasta la megalómana muralla china, pasando por la histórico-religiosa de Jerusalén o la mítica de Troya.

Aquellos provocadores señores de la guerra, tras las murallas se sentían seguros y protegidos de cualquier ataque exterior; guerreros que en el medievo consolidaron títulos nobiliarios por haber pasado a horca y cuchillo a otros convecinos más débiles a quienes, si les permitían sobrevivir, era para pedirles pechos y otros tributos con los que seguir fomentando su insaciable ansia de poder y dinero. Un comportamiento que contaba con el beneplácito de la jerarquía eclesiástica. Eran cosas de la época.

El mundo ha evolucionado de entonces acá, pero eso no quita que ahora se sigan construyendo murallas, bien que con otro estilo y una finalidad opuesta. Ya no se levantan sólidos muros defensivos, sino paredes de hormigón rematadas por cercas de espino. No tienen por misión permitir la resistencia dentro de una fortaleza. No protegen de ataques armados, no. Se levantan para evitar que personas inermes entren en el territorio cercado. Se ha subvertido el criterio y ahora sirven para confinar en su interior a los fuertes y poderosos, dándoles protección frente a los más débiles. Basta recordar el Muro de Berlín, erigido para impedir que saltaran al mundo democrático los empobrecidos enclaustrados en la zona Este de la ciudad. O el que recorre durante miles de kilómetros la frontera sur estadounidense, cortando el paso a quienes, procedente de Centroamérica, buscan un utópico mejor nivel de vida, que la corrupción generalizada en sus países de procedencia les impide disfrutar allá donde nacieron. O el que impide a los palestinos pobres deambular por un Estado de Israel más rico.

Más recientemente, los muros de Ceuta y Melilla impiden que nuestro deteriorado primer mundo europeo se vea «contaminado» por quienes lo están pasando mucho peor en tantos países africanos, asolados por hambrunas, guerras tribales y miserias de toda índole. Un problema del que la Europa del Centro y del Norte no ha querido darse cuenta, porque no veían llegar a sus gélidas playas los cuerpos de tantos que perecieron en el intento, y que una mar piadosa ha ido depositando en la arena de nuestras playas para que les prestáramos misericordiosa sepultura. He tenido oportunidad reciente de recorrer el perímetro cercado de Melilla, en el que una verja triple coronada de espinas protege a los melillenses de las pacíficas invasiones de quienes buscan superar esa defensa, para entrar en la fortaleza de los que, paradójicamente, nos llamamos países protectores de los derechos humanos, aunque se los negamos a quienes vienen de fuera.

Solemos decir que esto es un problema que excede del ámbito nacional y le corresponde a la Unión Europea buscar y encontrarle la solución. La paradoja es que, pese a ello, nos despreocupamos enteramente de la política de Europa. A las pruebas me remito.

En vísperas de unas elecciones parlamentarias europeas, se habla solo de los cabezas de lista, pero no de los equipos que cada partido presenta. Hay formaciones políticas cuyos cabezas de serie, como los de Izquierda Unida y UPyD, que son europarlamentarios en la legislatura que acaba no dijeron nada, que me conste, sobre el problema de la inmigración durante la pasada legislatura; y no alardean de llevar en su programa para el nuevo curso parlamentario ninguna propuesta humanitaria que resuelva el problema de las verjas. Otro partido, el PP, tiene tanto interés en la política de la Unión que a estas alturas sigue sin desvelar a qué miembros de su formación presentará a las elecciones. Otro, el PSOE, tiene una cabeza de serie cuya propuesta es hacer una Europa como Andalucía o sea, digo yo, con mucho desempleo (somos la región de mayor número de parados de la Unión) y que seamos clasificados, como estamos los andaluces desde hace decenas de años, en la zona más baja de la tabla de la riqueza. O dicho sin eufemismos, en zona de pobreza.

Si así es como queremos que el Parlamento Europeo nos saque las castañas del fuego, empecemos por buscar otras castañeras; que estos aspirantes a europarlamentarios no nos sirven. O si no, dejemos aparcadas nuestras quejas y asumamos el problema de las verjas como directamente afectados que somos.


<Ampliar>

06/03/2014 | Medidas para la contratación indefinida

El Consejo de Ministros aprobó el viernes 28 de febrero el Real Decreto-Ley de medidas urgentes para el fomento del empleo y la contratación indefinida. El texto, con el número 3/2014, fue publicado en el BOE del sábado y entro en vigor al día siguiente.

 

Dicho Real Decreto dispone una serie de reducciones de las cotizaciones empresariales por contingencias comunes a la Seguridad Social por contratación indefinida.

 

Santiago Jiménez Moreno

Jiménez y Davo Abogados SLP

Avenida Muelle de Heredia Nº 14 4º Izq.

29001 Málaga @santyjimen @jimenezydavo


<Ampliar>

23/02/2014 | El tren botijo

Artículo de José María Davo Fernández.

 

Jiménez y Davo Abogados SLP

Avenida Muelle de Heredia Nº 14 4º Izq.

29001 Málaga @jmdavofe @jimenezydavo


<Ampliar>


  <Atrás Mostrando noticias 19 a 21 de 230 Siguiente>  
 
Avda. Muelle de Heredia, nº 14, 4ª I 29001 MÁLAGA (ESPAÑA) Teléfonos: 95 221 03 43 - 95 221 02 63 Fax: 952 21 15 65 abogados@jimenezydavo.com
Bufete Miembro de:   
Política de Privacidad | Servidor Seguro | LSSI
©JIMENEZ Y DAVÓ, ABOGADOS